Peligros que acechan

Aunque gran parte del patrimonio natural de Karukinka permanece prístino e intacto, las amenazas existen y las acciones que se deben adoptar para mantener el equilibrio de su vida silvestre son decisivas.

Castores, ratas almizcleras, visones, zorros chilla, conejos, cerdos silvestres y cerca de medio centenar de especies de plantas exóticas ponen en peligro la sustentabilidad del parque.

El objetivo de Karukinka es restaurar los ecosistemas de Tierra del Fuego y la Patagonia a través de la reducción o eliminación de estas especies invasoras. Entre ellas, el castor, un roedor dentudo proveniente del hemisferio norte que fue introducido en Tierra del Fuego hace 60 años y que precipitó una escalada de daños que nunca se previó en los bosques subantárticos, las turberas, los humedales, los ríos y hasta en los vírgenes fiordos patagónicos. Hoy es el mayor depredador de los bosques fueguinos.

Los castores roen árboles, construyen diques con los troncos, crean estanques artificiales, inundan terrenos y ahogan la vegetación nativa, que no puede continuar con su frondoso crecimiento. Contaminan los cauces naturales y sedimentos, modificando la circulación de las especies nativas, y descomponen el agua. Un desastre para el equilibrio natural de este ecosistema.

WCS está decidida a liderar la erradicación de castores de Tierra del Fuego y la Patagonia. Hasta ahora, ha iniciado experimentos de gran escala para evaluar el efecto del control de castores sobre la recuperación de ecosistemas; coordinado trabajo de control con organismos públicos y privados argentinos, y organizado seminarios con expertos internacionales en control de especies invasoras.

Mientras el castor desgasta los bosques, la prolífica costa patagónica se agota frente a las presiones de la sobrepesca y el turismo sin control, poniendo en peligro las aguas de Karukinka y sus alrededores, que ofrecen protección a focas, elefantes marinos y albatros, que dependen tanto de la tierra como del mar para su sustento y reproducción.

Gracias al trabajo científico y cooperativo de WCS y socios de Tierra del Fuego, hace unos años se prohibió la salmonicultura en esta provincia.

Asimismo, la creciente demanda comercial de la turba como enriquecimiento orgánico del suelo amenaza dramáticamente las esponjosas turberas. Su extracción industrial en territorios colindantes al parque es devastadora para los suelos y los flujos internos de agua. WCS trabaja con socios locales e internacionales para promover la investigación y conservación de las turberas de Patagonia.