Historia

Karukinka resguarda parte importante del acervo histórico de la comunidad de Tierra del Fuego y Magallanes. No solamente preserva la biodiversidad y sus paisajes únicos, sino también resguarda un valor cultural esencial y la memoria de pueblos indígenas hoy desaparecidos.
Antes de 2004, lo que hoy conocemos como Parque Karukinka era una inmensa porción de tierra situada geográficamente en uno de los lugares más remoto del mundo, un paraíso natural habitado originariamente por los Selk’nam. Tierra de guanacos, cóndores, zorros culpeos, albatros de ceja negra, elefantes marinos, y hogar para una gran diversidad de paisajes.

Este territorio de Tierra del Fuego, en la Patagonia chilena, no estaba protegido y carecía de regulación para su cuidado y posible explotación. Gran parte de sus terrenos estaban en manos de la empresa forestal Trillium, que al tiempo de iniciar su explotación quebró. El banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs los recibió como parte de la deuda.

Así surge una novedosa alianza con Wildlife Conservation Society (WCS), pues Goldman Sachs le dona los terrenos adquiridos. A partir de ese momento se implementó un innovador modelo de conservación ecológica y de administración en Karukinka, uno de los parques privados más grandes del mundo.