Karukinka declarada como Área de Interés Científico para efectos mineros

Por:  Bárbara Saavedra

Ministra Aurora, Intendente, Gobernador, Alcalde, otras Autoridades regionales, colegas de WCS, vecinos y amigos de Karukinka.

Este es un día muy especial y esperado para nosotros. Hace una década casi exacta, arribamos a Tierra del Fuego para traer nuestra visión de conservación a Chile: una mirada nueva, abierta, integradora, que sumara al esfuerzo común de desarrollar nuestro país. Aportando con herramientas de la conservación de biodiversidad, tan desconocidas como críticas, para avanzar hacia la sustentabilidad.

Nuestro caminar ha sido virtuoso e inspirador. Nuestra presencia acá hoy, un puñado de mujeres y hombres chilenos, de origen variado, congregados en uno de los valles más hermosos de Tierra del Fuego, es una linda y fría metáfora del camino que hemos recorrido, y sobre todo de la senda que estamos abriendo para el resto del país.

El Ministerio de Minería, que lidera la actividad económica más importante de Chile, la materialización del paradigma de nuestra economía que hace uso directo de los recursos naturales, entrega a Karukinka una herramienta para avanzar en la conservación de sus ecosistemas de turberas, los humedales más importantes de esta parte del mundo.

Se reúnen hoy en este valle estos dos polos, erradamente considerados antagónicos, de la producción y la conservación.  Aunque poco reconocidas, las relaciones entre la conservación de la biodiversidad y la producción y bienestar de la población son tan variadas como significativas.

La anónima verdad es que la biodiversidad provee todos los servicios que sostienen la vida humana y generan su bienestar. Y es en torno a esta biodiversidad, sobre lo que se sostiene toda actividad productiva humana, incluyendo nuestra actividad minera. Su conservación por lo tanto, no es solo un capricho del mundo verde, sino un clamor del mundo científico experto, como es nuestro caso, por ampliar y completar el entendimiento más profundo de los sistemas y procesos que nos permitirán (o no), seguir avanzando hacia un país de mayor desarrollo, con sustentabilidad.

Este es el mensaje claro y simple que hoy día enviamos desde este confín al resto del país: la integración de la conservación con la producción es posible. Es necesaria. Hay que hacerla crecer. Y este es el compromiso de WCS en Chile: ofrecer las mejores herramientas de la ciencia, educación e integración, para ir urdiendo esta conexión, desarrollando y poniendo a prueba nuevas y variadas formas que permitan conectar estos mundos. Lo venimos haciendo desde hace años, de manera silenciosa y permanente.

Hemos logrado atraer la atención y compromiso de autoridades nacionales, para enfrentar de manera integrada el problema de la invasión del castor. Apoyamos a la comunidad magallánica con el programa de educación ambiental más importante de esta parte de la región. Apoyamos tanto al Ministerio de Medio Ambiente en la promoción de la Ley de Biodiversidad y Áreas Protegidas, así como al Consejo de Innovación para el Desarrollo en la generación de una plataforma que permita la sustentabilidad de la producción minera. Son estos algunos de los ejemplos, por muchos desconocidos, con los que WCS y Karukinka sellan su compromiso.

De especial importancia para nosotros es el desarrollo de experimentación para dar con innovadoras herramientas. Este trabajo normalmente se realiza en laboratorios, y Karukinka es un bello y vasto laboratorio natural para dar rienda suelta al trabajo imaginativo e inclusivo de la sustentabilidad, que permita no sólo conservar sus turberas, sino aportar a la conservación y uso sostenible del resto de los recursos naturales de nuestra nación.

Este es un paso importante, el que agradecemos hoy al Ministerio de Minería. Para llegar hasta acá hemos dado muchos pasitos como este, y hemos transitado esta senda gracias al apoyo de muchos. Cada uno de los logros que realizamos se debe al comprometido y generoso trabajo de personas. Me gustaría poder nombrar a cada una de ellas ahora, en reconocimiento y agradecimiento…ello no es sin embargo posible, pero debo destacar:

Primero que todo a los miembros de nuestra organización: nuestros guardaparques, héroes de fin de mundo, quienes día a día, contra viento y marea (literalmente), ponen lo mejor de si velando para que estos parajes se recuperen y permanezcan para el goce y disfrute de todos, incluyendo los por venir.

Nuestro equipo de técnicos, profesionales y científicos, tanto chilenos como extranjeros, quienes han ido poco a poco develando este rincón de Tierra del Fuego al resto de nuestros vecinos, abriendo sus puertas a científicos, estudiantes, visitantes y vecinos de la más variada pinta.

En el nombre de Laura Novoa, también quiero agradecer al Consejo Asesor de Karukinka, con quienes tantas veces discutimos cómo avanzar la conservación de nuestras turberas. Este día hace patente esa labor persistente, silenciosa y generosa.

Al equipo de Barros & Errázuriz, liderado por Sebastián Donoso y Mara Angelini, quienes nos acogieron con maravillosa generosidad, ejecutando las movidas legales que hoy nos permiten estar acá. Ellos son los responsables últimos de este logro.

A nuestros compañeros de ruta del Ministerio de Medio Ambiente, Agricultura, Universidad de Magallanes, Estudiantes y profesores de Tierra del Fuego, y tantos otros magallánicos con quienes llevamos años realizando acciones de investigación y educación de este patrimonio común. Algunos de ellos ya no están con nosotros, como Sergio Opazo y Carolina Tapia. La conservación de estas turberas que pisamos hoy, que admiraron ellos ayer, son nuestro póstumo homenaje a su compromiso y dedicación.

Y finalmente al Ministerio de Minería, por entregar la llave que nos permita abrir la puerta al futuro de estos ecosistemas. Y esperamos con ello, continuar explorando nuevos y variados caminos de integración y sustentabilidad para nuestro país.

Pero este respaldo plantea un gran desafío. No sólo para WCS, sino para el resto de los actores hoy aquí reunidos. Nuestro norte (aunque debiera decir nuestro sur) es desarrollar todo el potencial de este laboratorio austral, preguntando preguntas pertinentes y valiosas para resolver problemas de desarrollo con conservación.

De las turberas en particular sabemos casi nada. Pensamos erradamente en ellas como bosques pigmeos y hacemos esfuerzos a ciegas por cosechar sus frutos. ¿Cuáles son las verdaderas dimensiones de estos ecosistemas, no sólo en superficie, sino en profundidad, en contenido de agua, carbono, especies? ¿Cuáles podrían ser sus productos más valiosos, no sólo en el corto, sino en el largo plazo? ¿Agua, carbono, productos naturales? ¿Cómo se relacionan estos ecosistemas con el resto de los existentes en Patagonia: praderas, bosques, costas? ¿De qué manera podemos acceder a estos recursos, generando el máximo beneficio común, tanto para la comunidad magallánica de hoy, como para la futura?

Nuestra tarea es y seguirá siendo abordar estas y otras preguntas. Y sólo podremos hacerlo sumando visiones y esfuerzos: desde el mundo productivo y desde la conservación. La unión hace la fuerza. Pero más importante que eso, la fuerza que necesitamos para avanzar en sustentabilidad está en la unión innovadora y desafiante de inteligencia diversa.

Nuestro país clama por ambas: la fuerza de la producción, motor clave para aumentar niveles de bienestar.  Y la fuerza de la conservación, pieza clave para ampliar y sostener este bienestar en el tiempo.

Ese es el mensaje que hoy enviamos al resto del país. Esa es la invitación que hoy hacemos aquí. Y ese es el compromiso que WCS reafirma este día. Con Tierra del Fuego. Con la Región de Magallanes y con Chile.

Gracias