Restauración

Aunque Karukinka se ha mantenido como un edén natural, apenas pisado por el ser humano, si no detenemos algunas amenazas directas, corremos el riesgo de perder para siempre sus monumentales bosques subantárticos y que sus inmensas reservas de carbono, las que se han acumulado por miles de años, se liberen a la atmósfera agravando aún más el problema del calentamiento global.

Nuestro objetivo es restaurar los ecosistemas de Tierra del Fuego y Patagonia a través de la reducción o eliminación de las especies exóticas que afectan la conservación de la vida silvestre, como castores, zorros chillas y visones, mediante acciones en conjunto con otras instituciones.

Los castores fueron introducidos en 1946 en el lago Fagnano, en la lado argentino de Tierra del Fuego. A la fecha han destruido casi 500 kilómetros cuadrados de turberas y bosque nativo, liberando millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera y degradando la riqueza de los suelos. Los castores producen cambios en el ecosistema fluvial, matando árboles de bosques ribereños e inundando extensas zonas del territorio al construir sus diques, lo que afecta negativamente la biodiversidad de Tierra del Fuego.

Asimismo, para prevenir en terreno amenazas directas hacia la vida acuática y terrestre en Karukinka, como fuego o caza, hemos establecido una presencia permanente de guardaparques locales, capacitados por nosotros,  estableciendo una presencia permanente en el Parque.